Por Carla Bastidas

Durante los últimos meses la humanidad ha tenido que enfrentar una grave crisis sanitaria con fuertes impactos sociales y económicos a nivel mundial. El ritmo de vida ha dado un giro rotundo y todas las energías y recursos se han volcado a detener el avance del Covid-19. Esta enfermedad infecciosa ha cobrado la vida de miles de personas en todo el mundo, ha robado la tranquilidad de muchos hogares, pero al mismo tiempo ha florecido también la unión y solidaridad de todos los pueblos para ganar esta batalla. No obstante, es importante analizar las posibles causas de este brote infeccioso para evitar la aparición de nuevas pandemias en el futuro.

Aún no se ha confirmado con certeza el origen del nuevo Covid-19; sin embargo, análisis genéticos mostraron que el genoma de este virus era muy similar a dos cadenas de ADN del tipo de coronavirus presente en murciélagos a diferencia de otros tipos de coronavirus ya conocidos en humanos (p-ej. SARS) (Lu y otros, 2020). El 90% de los pacientes evaluados, tuvieron contacto con un mercado de mariscos y animales silvestres en Wuhan, China, sugiriendo una exposición directa con la fuente de infección. Este estudio demostró que el Codiv-19, el cual podría estar oculto en animales salvajes, tiene potencial para propagarse en poblaciones humanas. Otros estudios también intentan determinar la especie intermediaria que pudo permitir también el salto de este virus en humanos (Suárez y otros, 2020). Estos estudios demuestran que el contagio del Covid-19 estaría ligado a una zoonosis, es decir la transmisión de enfermedades de animales a humanos.

Más del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes (EIE) que atacan a seres humanos, son causadas por animales, con una mayor predominación de virus y protozoos (Figuerola y otros., 2005). Entre algunos ejemplos se encuentran el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), virus del Ébola, virus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), entre otros. Aproximadamente mil millones de casos de enfermedades y millones de muertes al año son por causa de la zoonosis (Suárez y otros, 2020).

Hace varios años la comunidad científica ha estado alertando sobre la relación que tiene la destrucción de la naturaleza y la salud de los seres humanos. De hecho, la alteración de los ecosistemas debido al impacto de las actividades antropogénicas en conjunto con el cambio climático favorece la propagación de microorganismos patógenos provenientes de animales silvestres e incrementa el riesgo de contagio a seres humanos, que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son el tipo de enfermedades más peligrosas.

La OMS ha definido como la “enfermedad X” a aquella provocada por un patógeno todavía desconocido pero que podría provocar una epidemia internacional de gran importancia (Gozlan y Jagadesh, 2020).

Cambio Climático

Parece ser que la salud de los seres humanos está íntimamente ligada con la salud del planeta. Diversos factores ambientales y sociales representan un impacto importante en la aparición en enfermedades infecciosas (Suárez y otros, 2020). Entre ellas se encuentran:

La contaminación ambiental y el cambio climático también tienen un impacto significativo en la preservación de la biodiversidad. De acuerdo con reporte del IPBES (2019), las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado desde 1980, provocando un aumento de la temperatura global promedio en al menos 0.7°C, lo que impacta no solo a nivel de ecosistemas sino también a nivel genético de las especies.

Las altas temperaturas junto con ambientes cálidos y húmedos favorecerían la expansión de vectores propagadores de virus y bacterias, como por ejemplo los mosquitos portadores del virus del dengue. En el año 2019 en América se reportaron más de 3 millones de casos sospechosos y confirmados de dengue, de los cuales 1.250 personas perdieron la vida (Suárez y otros, 2020). Además, las olas de calor facilitan la aparición de incendios forestales que destruyen a su vez el hábitat de cientos de especies.

El derretimiento de los glaciares a causa del calentamiento global podría liberar también diferentes tipos de virus, retenidos por siglos, y que representan una potencial fuente de aparición de nuevas enfermedades infecciosas. El mismo proceso sucedería con el derretimiento de suelos permanentemente congelados de las zonas boreales como sucedió con los brotes de ántrax en Rusia en el 2016 (Fox-Skelly, 2017)

El derretimiento de un glaciar del Tibet podría liberar 33 especies de virus de hace 15000 años, 28 de ellos totalmente desconocidos y con potencial de infección en animales y seres humanos. (Revista 20minutos, 2020).

Pérdida de la biodiversidad

El reporte realizado en el 2019 por el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), determinaron que alrededor de un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción, y alertó que tres cuartas partes del medio terrestre y el 66% del medio marino ha sido significativamente alterado por actividades humanas.

Es importante saber que la biodiversidad cumple un rol fundamental en el equilibrio y correcto funcionamiento de nuestro planeta, permitiendo la vida en todas sus formas. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) la define como “la variedad que contiene la biota, desde la constitución genética de vegetales y animales hasta la diversidad cultural”. Gracias a la diversidad biológica en los ecosistemas, los seres vivos pueden obtener todos los recursos necesarios para su diario vivir como por ejemplo los alimentos con su variedad de nutrientes, agua dulce, aire fresco, suelos fértiles, medicina natural etc.; así, la biodiversidad ofrece un sinnúmero de beneficios para el beneficio de la naturaleza y el ser humano.

La destrucción del hábitat natural de cientos de especies ha provocado su extinción a ritmos muy acelerados. Según el Informe Planeta Vivo publicado en el 2018 por la WWF, se ha perdido el 60% de las especies de vertebrados desde 1970.

Especies exóticas, es decir especies que no son nativas en un hábitat específico, podrían “ocupar esos espacios vacíos”, a causa de la extinción de otros organismos, alterando los ecosistemas. Cabe recalcar que la introducción de especies puede ser también de manera intencional debido a las actividades humanas. Estas especies invasivas se adaptan rápidamente para competir con las especies endémicas (nativas), generando características negativas como crecimiento descontrolado de su población, conductas agresivas e incluso una mayor patogenicidad. Así, la pérdida de biodiversidad también estaría directamente relacionada con la aparición de múltiples enfermedades tanto en especies vegetales como animales y humanos (Maillard y González, 2006; Montira y otros, 2009). 

De acuerdo con varios estudios, se ha confirmado que comunidades de especies que son menos diversas genéticamente son más vulnerables a ser dominadas por especies exóticas. Éstas últimas que pueden contener enfermedades virulentas tendrían una alta probabilidad de infección y expansión del virus a otras especies. La baja biodiversidad influye incluso en la dinámica de evolución, mutación o vías de transmisión de los virus (Keesing y otros, 2010). 

Uno de los factores que influiría directamente en la pérdida del hábitat de especies, y por ende la biodiversidad, es la deforestación, ya sea por expansión urbana o por fines industriales. Esto provocaría un mayor estrés en la vida silvestre, pues que se vería confinada en espacios cada vez más pequeños, en donde la lucha por búsqueda de alimento y refugio incrementaría, así como la aparición de vectores infecciosos (organismos portadores de virus) (Vidal, 2020). Así, la explotación de recursos forestales o el uso indiscriminado de suelos aumentaría la cercanía de las especies portadores de enfermedades infecciosas con poblaciones humanas, aumentando la probabilidad de contacto y de contraer un nuevo virus. 

De esta manera, es importante entender que mientras el ser humano siga invadiendo y alterando el hábitat natural de plantas y animales, estará destruyendo la barrera natural que lo protege contra enfermedades infecciosas, ya que creará las condiciones favorables para la aparición de nuevos virus, como es el caso del nuevo Covid-19. Es nuestro deber respetar y salvaguardar la biodiversidad, buscar alternativas para tener un estilo de vida más sostenible y ecológico, caso contrario estaremos en la punta del iceberg, condenados a vivir el inicio del brote de múltiples enfermedades infecciosas e incluso pandemias.

Fuentes:

Figuerola, J., Jim’enez, M., Tenorio, A., Ruiz, S. (2005). “Enfermedades Infecciosas Emergentes. ¿una nueva amenaza para la biodiversidad?”. LG127. pg:12-17. Disponible en: [https://www.researchgate.net/publication/233746976_Enfermedades_infecciosas_emergentes_una_nueva_amenaza_para_la_biodiversidad#fullTextFileContent]

Fox-Skelly, J. (2017). “Los peligros de las enfermedades ocultas bajo el hielo durante miles de años que están despertando”. Revista BBC. Disponible en:[ https://www.20minutos.es/noticia/4128179/0/cambio-climatico-liberar-virus-desconocidos-infecciones/].

Gozlan, R., Jagadesh, S. (2020). “Así influyen los cambios medioambientales en la aparición de nuevas enfermedades”. Revista The Conversation. Disponible en: [https://theconversation.com/asi-influyen-los-cambios-medioambientales-en-la-aparicion-de-nuevas-enfermedades-131778]

IPBES. Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. (2019). Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services 2019. Disponible en: [https://ipbes.net/global-assessment].

Kessing, F., y otros. (2010). “Impacts of biodiversity on the emergence and transmission of infectious diseases”. Nature. 468:647-652.

Lu, P., y colaboradores. (2020). “Genomic characterisation and epidemiology of 2019 novel coronavirus: implications for virus origins and receptor binding”. The Lancet. 395:565-574.

OMS- Organización Mundial de la Salud. (2020). “Cambio climático y salud humana. Diversidad Biológica”. Disponible en: [ https://www.who.int/globalchange/ecosystems/biodiversity/es/]

Revista 20Minutos. (2020). Los hielos de la Tierra esconden 28 tipos de virus desconocidos que infectarían a humanos si continúa el cambio climático. Disponible en:[ https://www.20minutos.es/noticia/4128179/0/cambio-climatico-liberar-virus-desconocidos-infecciones/].

Suárez, L., Asunción, M., Rivera, L, y otros. (2020). “Pérdida de Naturaleza y Pandemias. Un planeta sano por la salud de la humanidad”. WWF España.

Maillard, J., González, JP. (2006). “Biodiversity and Emerging Diseases”. New York Academy of Sciences. 1081:1-16.

Montira, J., y otros (2009). “. Biodiversity Loss Affects Global Disease Ecology”. BioScience. 59 (11):945-954.

Vidal, J. (2020). “Destroyed habitat creates the perfect conditions for coronavirus to emerge”. Revista Ensia. Publich Health. Disponible en: [https://www.scientificamerican.com/article/destroyed-habitat-creates-the-perfect-conditions-for-coronavirus-to-emerge/]

WWF. (2018). “Informe Planeta Vivo -2018: Apuntando más alto”. Grooten, M. y Almond, R.E.A. (Eds). WWF, Gland, Suiza.

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